El Ayuntamiento de Madrid ha admitido hoy martes que no dispone de las
herramientas adecuadas para acabar con las ‘cundas’ que trasladan a
los toxicómanos desde el centro de la ciudad. Izquierda Unida denuncia
que son jubilados y taxistas los que realizan estas rutas para sacarse
un sobresueldo.
El grupo municipal de Izquierda Unida en Madrid ha denunciado, durante
la comisión ordinaria de Seguridad del Ayuntamiento de este martes, la
aparición de un nuevo ‘modus operandi’ entorno a los vehículos de
la droga. Según la edil Mari Prado de la Mata ya no son los
‘yonkis’ que quieren ir a la Cañada los que comparten su coche sino
que, “por tres euros cada pasajeros u ocho euros cuando hay mucho mono
y es urgente, señores jubilados, taxistas... hacen sus viajes a la
Cañada”.
El coordinador general de Seguridad y Emergencias, Javier Conde, ha
reconocido que las herramientas legales para combatir el fenómeno de
las cundas no son suficientes y que tanto la Policía Municipal como el
Cuerpo Nacional han establecido nuevos operativos de seguridad ‘in
situ’ para controlar esta actividad que ocasiona inseguridad entre los
vecinos.
Actualmente se realizan inspecciones de vehículos, tanto en los puntos
de origen como de destino de las cundas, y se hacen seguimientos al
vehículo para comprobar que el desplazamiento se ha hecho para comprar
sustancias estupefacientes. De esta forma se puede aplicar el artículo
368 del Código Penal que prevé entre tres y seis años de prisión
para quien “favorezca o facilite el consumo ilegal de drogas”.
Las operaciones policiales de este tipo son muy dificultosas y
requieren un esfuerzo muy grande. En 2010, por ejemplo, fueron
necesarias 2.400 jornadas de trabajo de la policía municipal para
detener a seis conductores de cundas. "Hay resultados pero no son los
que nos gustarían y no conseguimos con las herramientas que tenemos
actualmente erradicar esta practica que crea inseguridad a los vecinos",
ha lamentado Javier Conde.