La edición de 2012 de la Campaña de Reyes que organiza el programa de Radio Inter ‘El Color de la tarde’, dirigido por Mª José Bosch, contará con la participación de los taxistas de Madrid. De esta manera, el TAXI se une a la gran organización que hará posible que este año miles de niños puedan recibir los regalos de los Reyes Magos
La Voz de la Taxi.- ¿Cómo nace el proyecto de la Campaña de Reyes que organiza desde su programa 'El color de la tarde'?
Mª José Bosch.- Siempre he creído que la radio además de informar y entretener, debe cumplir un importante papel como servicio publico. Ya tenia experiencia en otras campañas de Reyes durante mi estancia en Barcelona y pensé que seria una buena idea ponerla en marcha para Radio INTER. La primera que realizamos fue en 2009, cuando hacia apenas tres meses que estábamos en antena... la emisora se encontraba en obras de remodelación y el equipo del programa era entonces pequeño y llevábamos poco tiempo trabajando juntos.... A pesar de que, era muy precipitado, le propuse la idea al director general de la cadena, Diego Martinez Perán, quien se entusiasmó con la iniciativa y no dudo en apoyarnos y estimularnos. Y dicho y hecho: " Como no sabíamos que era imposible, lo conseguimos".
LVT.- ¿Cómo se desarrolla una acción de esta envergadura?
MJB.- La campaña ha ido creciendo en objetivos, estrategia y participación.
La primera edición fue en 2009, la realizamos de manera improvisada en la sede de Radio Inter en Modesto Lafuente 42 de Madrid. Para aquella primera edición contamos con el pequeño equipo del programa y unos cuarenta oyentes que venían a empaquetar a nuestros estudios y algunas empresas que nos donaron regalos. El resultado fueron unos 7.000 regalos que distribuimos entre 750 niños.
La segunda edición en 2010, recogió 14.800 juguetes nuevos que distribuimos entre 2.500 niños. En esta ocasión la sede central, lo que nosotros llamamos el ‘Almacén de la ilusión’, estuvo en la Parroquia de Jesús de Medinaceli. Tanto en esa edición como en la de este año, nos cedieron varias salas donde hemos profesionalizado las labores de clasificación, empaquetado y adorno de cada uno de los regalos. Esta bendita colaboración nos ha permitido ampliar y sofisticar la idea primigenia de la campaña.
LVT.- ¿Con cuántas personas tiene que contar para hacer posible esta gran
ilusión?
MJB.- Este año, junto a mis compañeros Juan Ramón Osta y Enrique García García somos los integrantes del equipo de ‘El Color de la tarde‘, que nos hemos centrado exclusivamente en la campaña mientras el resto del equipo asume todas las tareas del programa. Además se suman dos personas de apoyo, así como, los integrantes que denominamos ‘equipo de campaña’ con el apoyo de la doctora María Ángeles Redondo, con amplia experiencia en el trabajo social con quien trabajo codo con codo, así como, Manu Bravo, presente en la parroquia y en esta campaña con tanta dedicación que consigue emocionarme muy frecuentemente. Se suman Miguel Ángel Bravo y Ángeles Díaz San José, que tan pronto ponen los coches para ir a comparar miles de metros de papel, que colocan carteles, que atienden a los voluntarios .... Y, todos estamos de acuerdo: los casi trescientos ‘voluntarios’ son los auténticos responsables de esta ‘gran ilusión’.
LVT.- ¿Cómo valora la respuesta de los comercios a los que se les solicita colaboración, y cómo responden las personas a la hora de confeccionar ese 'ejército de voluntarios', imprescindible para la buena marcha de la campaña?
MJB.- La crisis se ha notado y mucho... de las doce empresas que colaboraron en pasadas ediciones, tres de ellas han quebrado y dos no pueden hacernos ninguna donación. Sin embargo, con arduo trabajo hemos conseguido substituirlas por otras, y la verdad, es emocionante comprobar como a pesar de la durísima situación por la que esta pasando el sector, se están volcando con nosotros.
El equipo de ‘voluntarios de la ilusión’, fundamentales para conseguir el hecho diferencial de esta iniciativa – que cada uno de los regalos esté envuelto y adornado – se forma a partir de los comunicados que hacemos en antena y en el buzón de voz creado ex profeso para la ocasión.
Desde finales de octubre estamos organizando los diferentes grupos de trabajo en horarios de mañana y tarde. Hasta el próximo día 4 de enero, mas de cuarenta personas, en los diferentes turnos, se encargaran de escribir el nombre de cada uno de los 2.500 niños en los sacos de regalos que contendrán diferentes paquetes: todos adornados con verdadero interés, cariño y enormes lazos de colores.
LVT.- Este año es la primera vez que el sector del taxi forma parte de la Campaña de Reyes. ¿De qué forma participan los taxistas?
MJB.- Y espero que no sea la ultima... Tengo una especial ilusión en esta colaboración. Por mi larga experiencia en radio, sé que radio y taxi es un maridaje de enorme efectividad. Unidos pueden conseguir cualquier cosa.... cualquiera...
Los taxistas participarán a partir del día 22 de diciembre, recogiendo en cualquier punto de Madrid y entregando en la parroquia de Jesús de Medinaceli, los paquetes que los oyentes quieran entregar a la campaña pero que, por diferentes razones, no pueden entregar ellos mismos. Además de cubrir esta necesidad, ofrecerán un hermoso espectáculo radiofónico, ya que todo sucederá en directo a lo largo de las tres horas de programa.
LVT.- Antes de ahora, ¿ha tenido alguna experiencia radiofónica con el
sector del taxi?
MJB.- Alguna?... He tenido muchísimas, pero ahí va una que rescato del recuerdo que define muy bien la filosofía y la profunda vocación de servicio de los taxistas:
Presentaba un programa de madrugada centrado en llamadas de los oyentes. Corría el año 1999, cuando un adolescente llamó una noche de invierno sobre las tres de la madrugada. El muchacho se había escapado de casa y se negaba a volver... pese a mis intentos de convencerle para que así lo hiciera. El chico, que hablaba desde una cabina telefónica, empezó a inquietarnos con sus palabras suicidas.… intenté que me dijera donde estaba exactamente, pero se negó... Un taxista llamó a la emisora y pidió a mis compañeros que siguiera hablando con él, ya que por algunas cosas que se le habían escapado al chiquillo, el taxista pensaba que sabía donde se encontraba esa cabina. Así lo hice, seguí entreteniendo al joven protagonista de nuestra historia como pude, mientras el taxista se puso un abrigo encima del pijama, cogió su taxi y comenzó a inspeccionar la zona. Conclusión: encontró al muchacho y lo condujo a la comisaría más cercana, desde la que llamaron a sus padres. Un final feliz, gracias, una vez más a la generosidad de un taxista.